Jesús de la Garsa junto a Magnum conquistan el segundo día de Espacio Vogue
- 11 abr
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Actualizado: 11 abr
El chocolate se transforma en moda a través de una cápsula exclusiva inspirada en el universo de Magnum.
MadeIn Glam
Ferizza Molina | 11 abril 2026

El segundo día de Espacio Vogue se tiñó de chocolate y sofisticación con una de las colaboraciones más esperadas de la temporada. Desde el corazón de la Ciudad de México, el diseñador mexicano Jesús de la Garsa presentó una colección cápsula en alianza con Magnum, redefiniendo el concepto de lujo sensorial. La propuesta, inspirada en la icónica paleta de helados, transformó texturas y tonalidades de cacao en siluetas contemporáneas y maximalistas que cautivaron a todos los asistentes.
En esta entrega, Jesús de la Garsa llevó el placer característico de Magnum al lenguaje de la alta moda. El resultado fue una fusión perfecta entre la herencia artesanal y una estética de vanguardia que se convirtió en el punto focal de la agenda del evento.
Transformar el Chocolate en Alta Costura
Jesús de la Garsa no solo tomó los colores de Magnum, sino que reinterpretó sus texturas y capas. La suavidad del helado de vainilla se tradujo en volúmenes orgánicos y mangas globo en tonos crema, mientras que el crujiente chocolate se materializó en corsetería de cuero y aplicaciones de pedrería que imitan la textura de las almendras.
El calzado de Dante, con sus acabados artesanales desde León, Guanajuato, fue el complemento definitivo. Las botas altas y los acabados en piel elevaron cada look, aportando esa dimensión de herencia mexicana que tanto nos gusta. En conjunto, la colección logró capturar esa dualidad perfecta, la suavidad de las siluetas femeninas frente a la rigidez de los materiales de lujo, creando una narrativa visual que se siente tan moderna como atemporal.


Seis siluetas que capturan la esencia del placer
La pasarela se articuló a través de una cuidada selección de seis looks que resumieron la visión de Jesús de la Garsa. Al tomar la identidad de Magnum y elevarla al terreno del diseño de autor, el creativo logró ir más allá de un desfile convencional, creando una atmósfera de indulgencia donde cada corte y textura invitaron al espectador a disfrutar de lo extraordinario.
Lo más impresionante de esta propuesta fue la armonía entre los cortes estructurados y la fluidez de las piezas de TTEN, las cuales parecían fundirse sobre la piel como chocolate real, aportando el brillo arquitectónico necesario para elevar cada diseño. Las faldas con volumen tipo bubble y los corsés meticulosamente ajustados no solo celebraron la silueta, sino que funcionaron como lienzos perfectos para proyectar la alta calidad de la manufactura mexicana.





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