Lázaro: La Marca Mexicana que esculpe la piel con siluetas disruptivas
- 18 mar
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Actualizado: 11 abr
Esta firma mexicana redefine el diseño en piel mediante volúmenes arquitectónicos y curvas orgánicas que celebran la seguridad absoluta de quienes no buscan pasar desapercibidos.
MadeIn Glam
Ferizza Molina | 18 marzo 2026

Si creías que el cuero en México solo se trataba de piezas clásicas y rígidas, es porque aún no conoces el universo de Lázaro, una firma emergente que está sacudiendo la industria nacional con una propuesta visualmente impactante, donde las curvas y los volúmenes arquitectónicos son los verdaderos protagonistas de una historia que celebra la libertad de expresión y la audacia creativa de Lucía Quartino, quien ha logrado que cada una de sus piezas sea una declaración de principios diseñada para quienes buscan proyectar una seguridad absoluta, a través de un nuevo lenguaje estético donde lo hecho en México se posiciona con orgullo en el radar del diseño más innovador del momento.
El Nacimiento de un Ícono
Lo que hoy vemos como una propuesta de vanguardia consolidada, en realidad, nació de una inquietud creativa en las aulas de diseño textil. Fue precisamente en su tercer semestre de la carrera cuando Lucía Quartino dio vida a la primera silueta de lo que hoy conocemos como la Trippy Jacket, una pieza que evolucionó de un ejercicio académico a convertirse en el núcleo de identidad de Lázaro.
Para la fundadora, este inicio orgánico fue la base de todo lo que vemos hoy en sus colecciones, pues como ella misma nos comparte:
“Esa pieza evolucionó hasta convertirse en lo que hoy es: el ADN de la marca” — Lucía Quartino
El Arte de Esculpir la Piel
A diferencia de la rigidez que solemos asociar con el cuero, en el universo de Lázaro este material se transforma en una materia noble y maleable que permite explorar volúmenes de gran impacto. Bajo una filosofía de slow fashion, cada pieza se aleja de la producción masiva para centrarse en la excelencia del detalle y el respeto por los tiempos artesanales.
Esta capacidad de adaptación es lo que permite que cada diseño se sienta como una extensión del cuerpo, logrando un equilibrio fascinante donde se logran “crear siluetas que se sienten orgánicas, pero al mismo tiempo estructuradas”, desafiando los estándares convencionales.
Para Lucía Quartino, este proceso creativo se asemeja más a la creación de una obra de arte que a la confección tradicional, pues entiende que la piel tiene la capacidad de “moldearse, adaptarse y tomar forma casi como una escultura”. Es bajo esta premisa que nacen piezas diseñadas para ser habitadas, donde el diseño futurista se encuentra con una ejecución técnica impecable que prioriza el movimiento y la identidad.


La identidad como declaración
Vestir una pieza de Lázaro es una toma de postura frente al mundo que requiere de una seguridad absoluta y una visión propia de la moda. Para quienes entienden la ropa como una extensión de su identidad, estas prendas se convierten en el sello personal ideal, pues están diseñadas específicamente para “quien no quiere pasar desapercibido” y busca piezas con carácter que no siguen reglas preestablecidas.
Esta autenticidad es lo que define el perfil de quien elige la marca: alguien que no busca encajar, sino proponer un nuevo lenguaje a través de lo que porta. Como bien señala su directora creativa, el objetivo es “proyectar una postura: autenticidad, seguridad y una forma muy propia de ver el mundo”, logrando que cada silueta ondulada y cada volumen arquitectónico hablen de una persona que se atreve a ser el centro de atención.





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