Schiaparelli Haute Couture 2026: Entre la Agonía y el Éxtasis de Daniel Roseberry
- 27 ene
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Actualizado: 13 feb
Schiaparelli abre la Alta Costura 2026 con 'La Agonía y el Éxtasis'. Daniel Roseberry nos sumerge en un retiro creativo inspirado en la Capilla Sixtina, donde el rigor de la técnica se funde con la libertad del surrealismo.
MadeIn Glam
Ferizza Molina
27 enero 2026

¡Hola de nuevo, mis Glam Girlys! La Semana de la Alta Costura en París ha dado inicio y, como era de esperarse, Schiaparelli fue el encargado de inaugurarla. Está claro que tenemos que platicar sobre esto porque, literalmente, se robó el show y nos dejó con la boca abierta.
Schiaparelli es mi marca favorita; me apasiona ver sus desfiles porque lo que el diseñador Daniel Roseberry nos presenta es simplemente majestuoso. Es arte puro. Soy una fiel admiradora de su visión y, en esta ocasión, no fue la excepción.
Y como era de esperarse, directo desde el Petit Palais, Roseberry nos sumerge en un retiro creativo romano. Su última colección de Alta Costura para Schiaparelli, titulada "La Agonía y el Éxtasis", está inspirada en la Capilla Sixtina; una idea que explora la tensión entre el enojo creativo y la liberación absoluta.
Entre volúmenes extremos, plumas que cobran vida y siluetas dramáticas, Roseberry logra que la costura deje de ser solo ropa para convertirse en una experiencia emocional. Cada pieza parece desafiar la gravedad, recordándonos que en el universo de Schiaparelli, la fantasía siempre tiene la última palabra.



Los detalles surrealistas: Cuando la moda se vuelve escultura
Lo que hace que Roseberry sea un genio es su capacidad para materializar lo imposible. En esta entrega, el surrealismo no solo fue un adorno, fue la estructura misma. Pudimos ver colas de escorpión que nacían de las espaldas de chaquetas perfectamente sastre, transformando la silueta humana en algo híbrido y fascinante.
Pero el momento que nos detuvo el aliento fue el vestido "pez globo". Una pieza arquitectónica creada con crin transparente y una constelación de cristales en 3D que vibraban con cada paso de la modelo. Es esa mezcla de animalidad y divinidad lo que define esta nueva etapa de la maison.
Y, por supuesto, no podemos dejar de lado los accesorios. Los collares de cristal con cabezas de aves esculpidas a mano y los dorados anatómicos, sellos inconfundibles de Schiaparelli, reafirmaron que los accesorios no son un complemento, sino los protagonistas de este retiro espiritual en la pasarela.
El Concepto de Roseberry: La dualidad entre el rigor y la libertad

El corazón de esta colección late desde un retiro creativo que Roseberry realizó en Roma. Su inspiración central nace de la Capilla Sixtina, pero no desde un sentido puramente religioso, sino artístico. El diseñador se obsesionó con la relación entre el rigor de las paredes (el control y la técnica) y la explosión de libertad del techo pintado por Miguel Ángel.
Para Roseberry, la "Agonía" representa el proceso tortuoso de la creación: la lucha con las telas, el enojo de no encontrar la forma perfecta y la disciplina casi militar de la Alta Costura. Por otro lado, el "Éxtasis" es ese momento de liberación absoluta donde la imaginación toma el control y el arte simplemente sucede.
Esta dualidad se tradujo en la pasarela a través de contrastes dramáticos: desde corsés que parecen armaduras rígidas que contienen el cuerpo, hasta capas de organza y plumas que fluyen como si no pesaran nada, emulando la ligereza de los ángeles y criaturas que habitan el techo de la Sixtina.


Mi look favorito: El renacer de la naturaleza surrealista
Si tuviera que elegir un solo momento que me hizo suspirar, es sin duda este vestido. Se trata de una pieza arquitectónica que parece cobrar vida propia sobre la pasarela. El corsé, con una textura orgánica en tonos musgo y verde vibrante, abraza el cuerpo como si fuera una escultura botánica.
Lo que me dejó sin palabras fue la transición hacia la falda: una explosión de volúmenes extremos que combina el tul negro más delicado con cientos de aplicaciones que simulan escamas o pétalos dorados. Es el ejemplo perfecto de cómo Daniel Roseberry utiliza la animalidad y la flora para crear siluetas que desafían la gravedad.




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